Racismo en la Sierra Tarahumara: el asta bandera vacío
Juan
José Mena Carrizales /
Gurupolitico
Preparativos
No me
gusta hablar en primera persona, pero es la única forma que
encontré de describir esta experiencia subjetiva. Me enteré de
la situación en la erróneamente llamada Sierra Tarahumara por
medio de un video transmitido por la red social de “twitter”.
Fui cuarto en el nivel de la pirámide de transmisión que llaman
“viral”, según investigué más tarde, desde quien lo publicó
primariamente en esa red. Pasé parte de la noche del sábado
retransmitiendo el mensaje a medios de comunicación y "líderes
de opinión", al grado que este sitio, bloqueo mis publicaciones
por varias horas debido al exceso, justo en el momento en que el
tema se volvió uno de los principales en la red virtual y a
través de ella se inició la organización de un centro de ayuda.
Si bien no había decido participar en la acción como tal, pues
no estaba seguro de poder actuar de lleno en ella, en una de las
últimas conversaciones virtuales me comprometí a asistir a
apoyar la apertura de la mesa de acopio.
Al menos
participar de forma presencial, moral, es una forma de apoyo en
todas las causas, aunque físicamente no se pueda intervenir
mucho.
Tuve que
intentar dormir un poco. Ésto no era una actitud despreocupada o
cínica, la verdad es que estaba tomando algo de medicación, y la
orden del doctor era reposo. Al menos, ante este castigo de
noctámbula sabatina enclaustración, se había aportado algo de
beneficio a la sociedad.
Por la
mañana, me enteré que el apoyo buscado en la Cruz Roja y la
Sedena para la logística del traslado de víveres fue negado. La
primera requería una autorización de la Secretaría de
Gobernación porque de otro modo su colecta sería considerada
ilegal y el Ejército, afirmaba que sin una orden presidencial no
actuaría. Lo correcto desde la perspectiva del Gobierno Federal,
era decretar zona de emergencia y llevar ayuda con el Plan
DN-III. Creo que este sólo elemento, bastaría para refutar a
aquéllos que dicen que el asunto “no se debe politizar”. El
asunto ES POLÍTICO, pues vivimos en un Estado con deberes
constitucionales, “no nacimos acá en las malvas, señor Pedro
Capacho”, diría un personaje del Retablo de las Maravillas de
Cervantes. Pero estamos más bien, como en el “País de las
Maravillas” de Lewis Carroll, con Calderón, como “la Reina de
los Corazones Rojos”, que en su mente siente tener autoridad y
ser amado por su pueblo y sin embargo decide cortarle la cabeza
al que le estorba. Y tal vez no sea metáfora.
El
presunto responsable
Una nota
del periódico “La Jornada” del 26 de diciembre de 2011, comenta
que, el Ejecutivo, técnicamente, al realizar observaciones al
decreto de la “Ley General de la Economía Social y Solidaria”,
vetó esta iniciativa, ya que por procedimiento constitucional,
tiene que regresarse a las Cámaras Legislativas para su
revisión. Los legisladores federales propusieron que la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público integrara un fondo
especial de diez mil millones de pesos para atender los daños
que este año causó la sequía en gran parte del territorio
nacional, y que ayuda de igual manera a estados afectados por
inundaciones y heladas como Aguascalientes, Sonora, Baja
California, Baja California Sur, Tamaulipas, Coahuila,
Chihuahua, Sinaloa, Durango, Nuevo León, Zacatecas, San Luis
Potosí, Querétaro, Guanajuato, Tlaxcala, Puebla, México, e
Hidalgo, Veracruz y Tabasco.
La
diputada por Aguascalientes, Norma Esparza Herrera explica: “El
decreto por sí mismo preveía el origen de su recurso
considerados, entre otros, los excedentes que resultaran de los
ingresos autorizados en la Ley de Ingresos 2011, los
subejercicios del Presupuesto de Egresos de la Federación para
2011, así como las economías que el Ejecutivo Federal hubiera
obtenido en el ejercicio del gasto 2011. Tarea para llevarse a
cabo por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”.
Esto fue bloqueado deliberadamente por Calderón. El tema es
político y del culpable se sabe nombre y domicilio.
Acción
En la
mañana, al conectarme a la red social, percibí mucho entusiasmo
en la organización, pero también un tanto de nerviosísmo e
improvisación. De niño crecí admirando las historias de la
brigada de “Los Topos mexicanos”, pero compromisos que uno asume
cuando adultos, dejan muchos sueños de lado. He participado en
el acopio y carga de trailers de provisiones a Tabasco, desde la
sede del Gobierno Legítimo; a Haití, en el Zócalo y una
camioneta a Veracruz en el Politécnico. No son cosas por las que
nadie te da las gracias (y uno, no lo busca), ni tampoco que te
servirán de mucho en el CV para hallar un trabajo mejor pagado.
Pero a
veces uno tiene motivos verdaramente muy personales para
participar, como puede ser que por medio de comentarios de los
amigos de la familia o tal vez una personal, privada y
espontánea foto de lo actuado, cuando uno ya no esté, sirviera
de ejemplo para poderle insistir a los menores de la familia a
que sean personas de bien, y que ayuden al prójimo. Muchos
voluntarios sólo con esa pequeña aspiración nos contentamos, lo
tengo claro porque es relativamente frecuente en este tipo de
casos, que llevan a sus hijos para que vean lo que se hace, es
explican y hasta hacen que ellos entreguen los víveres que los
papás compraron. Pero en general, en el fondo, todos los que
participan lo que hacen, pensando en el bien de las personas que
viven alguna desgracia y porque no se pierde la fe en un mundo
mejor. Pero a veces, si se declara ésto fuera de ese típico
círculo íntimo de amigos que nos tolera todo, que nos acepta
como somos, todo mundo nos tacharía de “idealistas” . A veces,
hasta dentro de la propia no falta el comentario de alguno que
nos descalifica como “perdedores del tiempo”.
Con estos
antecedentes, se pueden dar algunos consejos generales para la
preparación del acopio: conseguir cajas de cartón, cinta de
canela, marcadores. Que se revisara la caducidad de los
alimentos y medicamentos y que la ropa que se entregara fuera
lavada o nueva, porque en una situación de urgencia, no se puede
asumir un compromiso de tener limpia rápido, si no viene así.
Todavía
en la mañana llegué a dudar de asistir, pero uno no empeña su
palabra, aunque le fuera la vida de por medio. No es pose. ¿No
es la recurrente queja de la falta de congruencia de los
políticos, de todas las figuras públicas, de lo que está lleno
las redes sociales, las movilizaciones “indignadas”, y todo
cuánto huele a política? No vayamos tan lejos, hablemos de las
relaciones interpersonales. ¿No será en mucho, la fuente de los
problemas que los psicoanalistas tratan de resolver, la
incongruencia en las relaciones de pareja, en los individuos
cercanos, y hasta en nosotros mismos, para con nosotros mismos?
Entonces no es un asunto de pose, sino de congruencia.
Así que
llegué al Zócalo, en un plan de “observador”, ya que por mi
estado físico no podía agitarme mucho. Fue en vano. Cuando
empiezan a llegar las cosas, hay que separar los víveres por
tipo de producto. Ni modo de quedarse sólo viendo la tarea, el
entusiasmo te vence. Llegan individuos, parejas, familias
completas, muchos sólo van transitando por ahí y espontáneamente
se acercan a preguntar: “¿Qué hace falta?”. Luego regresan con
cosas que pudieron conseguir. Les damos la lista, pero a veces
la lista no basta y quisiéramos comentarles que nos hacen falta
manos. Pero muchos no pueden. Dicen que los voluntarios donan lo
más valioso: su tiempo, que en realidad, es donarse a sí mismo,
tiempo de su vida, pero cada uno ayuda conforme a sus
posibilidades. Todo aporte es valioso para la gente que sufre.
Una
fundación privada se presentó a ofrecer recursos, antes que el
propio Gobierno del DF. De hecho, en el fondo, soy acérrimo
critico de ese tipo de “mega-fundaciones” por su turbiedad
fiscal. Pero se ayuda con lo que se tiene a la mano, ¿no? O no
se ayuda, punto.
Más tarde
llegan algunos medios de comunicación. Comienza el “show”. Lo
importante es que la gente necesita información de cómo ayudar.
Un periodista me pregunta: “si creo que los víveres llegarán a
las personas que de verdad necesitan”. Les respondo que
personalmente le daré seguimiento a todo el proceso, para
garantizar que así sea. El periodista se me queda viendo con una
mirada de escéptico.
Así sigue
el día, con gente trayendo cosas. Algunos se quedan a apoyar,
separando, acomodando víveres, empacando etiquetando, armando
cajas, la misión avanza entre entre rostros desconocidos de
ciudadanos anónimos que por unas horas se juntan por un
propósito superior a su mera existencia.
Alrededor
de las 4PM surge el comentario, al observar nubarrones en el
cielo y se habla de coordinar el movilizar los víveres ante la
posibilidad de lluvias. Las coordinadoras ya trabajan en
conseguir una carpa. Algo falla, la carpa no llega. Son casi las
6PM y comienza a chispear. Pero Protección Civil intenta salvar
la tarde, hace acto de presencia y nos ofrece sus camionetas
para mover los donativos a refugio seguro. Comenzamos a cargar
las camionetas y la amenaza de lluvia causa descontrol.
Imposible formar una mano cadena que es la forma más eficiente
de mover las cosas. Todo mundo, novato, corre a tratar de subir
lo que puede ante la amenaza de lluvia.
Y en ese
momento, miembros del Ejército se aparecen, no para ayudar,
sino, exigiendo que nos quitemos del asta bandera porque van a
“arrear” la bandera. Parecen no percatarse de que justo, nos
estamos moviendo. Mucho menos parecen percatarse de que ahí
teníamos un centro improvisado de víveres para hermanos
mexicanos que padecen hambre. Mientras terminábamos de cargar
las camionetas, ellos comienzan su “solemne ceremonia”, un
oficial del Ejército, se me acerca y me reclama que “muestre
respeto a la bandera”. En una actitud, francamente infantil de
mi parte, pero furiosa, deje de cargar y tomé una cartulina que
decía “Hambruna en Chihuahua”, me paré en una zona visible para
el “soldado”, y saludé la bandera, mientras con la otra tomaba
la pancarta. Mi berrinche duró diez segundos y después reaccioné
para seguir ayudando a cargar las camionetas. Curiosamente
mostró más sensibilidad, un indigente que pasaba por el lugar, y
con la amenaza de la lluvia y del propio Ejército, nos ayudó a
cargar varias cajas de provisiones.
Se
realizaron siete viajes de camioneta, la última camioneta se
cargó completamente bajo la lluvia y casi bajo granizo. Algunos
productos fueron desplazados hacia los arcos de los edificios de
gobierno, me quedé a mitad de camino con algunas cajas, mientras
los otros compañeros regresaban corriendo a cargar la camioneta
para realizaba el último viaje. Me puse el gorro de mi chamarra
abrigadora impermeable.
Ante la
lluvia helada, dirigí mi mirada a contemplar el asta bandera ya
vacía, pensando en el hambre y el frío de nuestros hermanos en
Chihuahua. Reflexioné sobre el tipo de “democracia”, en la que
un “soldado”, no ayuda a cargar una camioneta de provisiones
para sus compatriotas que padece hambre, sino lo contrario, dice
“quítate estorbo”. Unos minutos más tarde regresaban corriendo,
tratando de buscar cubrirse de la lluvia, los compañeros que
cargaron la camioneta y que buscaban pronto cubrirse de la
lluvia, pero no me quedó más remedio de pedirles que me ayudaran
a mover las cajas pendientes que aún estaban ahí, ya que sólo no
podría. Ninguno se negó. Terminamos empapados, en los arcos de
los edificios de gobierno, pero todavía había que descargar los
víveres en la Universidad del Claustro de Sor Juana, que
facilitó sus instalaciones como centro de acopio y almacén.
De
pronto, nos enteramos que una camioneta no llegó, la llevaron al
recientemente instalado centro de acopio del GDF. Una compañera
organizadora exige que la lleven a la Universidad del Claustro
de Sor Juana como se acordó. “Es periodo electoral”, comenta en
privado, “no nos vamos arriesgar a que este apoyo se lleve a
otro lado”. Se recuperan parte de las provisiones.
Reflexiones
Alguien
me dice que es inapropiado hablar de “genocidio” y de “crímen de
lessa humanidad”, que jurídicamente se tiene que probar, en este
caso de Chihuahua. Que no se debe politizar. Muerte de hambre es
como en Somalia, no en la Sierra Tarahumara, dice el Gobierno
del Estado de Chihuhua, aunque la prensa diga lo contrario. No
le hagas el trabajo al gobierno, dicen otros, los que deben
ayudar son ellos. Veamos si hay delito por omisión y si debemos
esperar con los brazos cruzados a que ayuden:
El
periódico el Siglo de Durango, el 15 de enero de 2012, presenta
una entrevista con Roberto Delgado, consultor agropecuario
diciendo que 4 millones de familias de campesinos, se enfrentan
a crisis de desempleo, carencia de agua y abasto de alimentos.
“En los últimos meses a consecuencia de las heladas,
inundaciones y la grave sequía que acabó con el 90 por ciento de
los cultivos en el norte del país, el gobierno navega en la
simulación y la mentira, al mostrar una actitud insensible e
irresponsable”.
Transcribo partes relevantes de esta nota periodística:
"A la
crisis de pobreza ancestral en que viven las regiones de la
Sierra y Las Quebradas de Durango y Chihuahua, se suma ahora la
escasez de comida, porque los cultivos se siniestraron, la gente
ya se comió los animales de traspatio, y no llegan los apoyos a
pesar de que existen los recursos, pero falta voluntad política
del Gobierno Federal", acusó Delgado Gallegos.
Explicó
que las cuatro personas fallecidas a causa de hambre fueron
reportadas en las actas de defunción con diagnósticos de
"desnutrición", y sus muertes son consecuencia de la falta
generalizada de alimentos en la Sierra Tarahumara.
Candil
de la calle...
"No es
posible que el Gobierno Federal recientemente haya donado un
millón de dólares como ayuda alimenticia a Somalia y se hayan
desviado más de mil millones de pesos en la Estela de Luz y se
niegue a otorgar los recursos aprobados por el Congreso Federal
y que por ley le corresponden a los estados.
"Con la
medida anunciada por el presidente Felipe Calderón de contemplar
a la sequía como concepto de apoyo en el Fonden (Fondo Nacional
de Desastes Naturales) prácticamente se le está dando la espalda
a los campesinos, ya que esta acción no es viable, primero por
la excesiva tramitología y tardanza con que llegan los recursos
y segundo, porque los estados no disponen de dinero para aportar
el cincuenta por ciento de los recursos que establece el propio
fondo de desastres naturales", enfatizó.
Inversión en tecnología
Delgado
Gallegos apuntó que además de los diez mil millones que le
corresponden a los estados del norte del país para proporcionar
urgentemente empleo temporal, agua y alimentos a la población
afectada, el Gobierno Federal deberá invertir en tecnología e
infraestructura hidroagrícola.
“Por el
problema de miseria y hambruna en que viven los campesinos, hay
el riesgo de un estallido social”.
Hasta
aquí las citas del artículo.
Quisiera
comentar que he escuchado a algunos, un debate falso entre “dar
caridad” y “luchar contra las estructuras de explotación y toda
forma de opresión”. El debate entre las soluciones de “la
Iglesia” y “los socialistas”, frente a la desigualdad. Para mí
no existe tal contradicción. Que no se confunda. Yo hablo, en mi
Libertad, de mi experiencia personal y cómo interpreto
políticamente lo que está pasando, pero los mexicanos que están
donando, lo hacen sin seguir ningún propósito político en sí
mismo, sólo porque son hermanos los que sufren y porque existe
un hartazgo de la incompetencia de este gobierno.
Yo
participo en organizaciones civiles, que buscan la creación de
un nuevo sistema financiero y orden económico internacional y
planes de reconstrucción de la economía real de los países, y
otra que busca la transformación de la vida pública de México y
volver a la senda del desarollo. Pero éso, sólo lo menciono para
demostrar que para mí, congruencia es luchar por todos los
medios por transformar el mundo en que vivimos. Los fines
humanitarios no tendrán efecto real y duradero sin perseguir
cambios políticos, y los cambios políticos no tienen ningún
sentido si no persiguen fines humanitarios. Forma y fondo.
Las
contradicciones
La
revista Contralínea, en una nota del 12 de enero, informa que
Felipe Calderón proyecta echar mano de las reserva de divisas
para enviarle al Fondo Monetario Internacional 14 mil millones
de dólares. 5 mil 700 millones de dólares se enviaron en 2011.
¿No se supone, dicen los ortodoxos que las reservas son
intocables porque generarían riesgos macroeconómicos? Parece que
éso no aplica cuando tu patrón imperialista dice que le
transfieras sus inversiones y propiedades para tratar de
rescatar la “crisis europea”.
Cheque lo
del sonado caso de que el Gobierno de México apenas donó un
millón de dólares a Somalia, pero sólo la “Estela de Luz”, nos
costó mil millones de pesos.
Se habla,
en círculos académicos, ONGs, centros de estudios sociales, de
varios tipos de violencia de género, étnica, intrafamiliar,
bullying, contra personas de la tercera edad, dependiendo de sus
víctimas o los grupos en vulnerabilidad que ataca. Pero hay dos
que nos afectan a todos y que como conceptos no reciben mucha
difusión: la estructural y la sistémica, que provienen del
propio detalle de la configuración del poder y del
funcionamiento de las formaciones económico-políticas.
Se niegan
10 mil millones de pesos de apoyo al desarrollo al campo. Pero
se ofrecen 14 mil millones de dólares para rescatar a los bancos
de la Unión Europea.
“Los
indígenas” que hoy mueren hambre, deberían de ser los
productores par excellence, de los productos que consumimos y
que importamos en un 52% del extranjero, y que una parte,
tenemos que empaquetar algunos ciudadanos voluntarios con
conciencia para intentar que no mueran.
Aspirando a la democracia, antes de dormir
Aunque
Uds. no lo crean, a pesar del día agitado, como a las 10:30 PM,
después de ya haber cenado, descansado un rato y haberme
cambiado la ropa húmeda, me dio tiempo para pasar a actualizar
mi cambio de domicilio en la credencial del IFE.
A pesar
de la lluvia y el granizo, la temperatura no bajó tanto, la
noche del domingo y el clima estaba muy agradable. Ya no me
sentía enfermo, tal vez estaba inundado de lo que los médicos
llaman “drogas naturales”, endorfinas. Un político originario
del sureste le país, le llama a éso el “verdadero amor al
prójimo”. El caso es que después de ayudar a otros, uno piensa
menos en sí mismo, se cansa menos, sufre menos y vive más pleno.
Es lo que Leibniz llama el “afán de la felicidad” o “la búsqueda
de la dicha”.
Para
concluir, creo que todos tenemos historias tristes este sexenio.
Personalmente, estuve más de cuatro meses sin empleo. Por eso
entiendo y me solidarizo con los compañeros del SME y Mexicana.
Tenemos estudiantes y líderes sociales reprimidos y muertos. El
malestar es general. Pero luchamos por desterrar toda la
violencia. Y nuestro combate más frontal será denuncia la más
perjudicial de todas: la económica.
El
aparato de la burocracia se mueve lento, cuando los ciudadanos
son lentos para exigir sus derechos, pero vertiginoso, cuando se
demuestra que el auto-gobierno se ejerce por la vía de la
acción, no con discursos, ni resentimientos, y que el pueblo
organizado puede someter hasta los intereses de los capitalistas
a sus fines, más elevados.
Creo,
como verdad autoevidente, que la felicidad se encuentra en la
lucha por ella. Ningún arma, tendrá la suficiente fuerza para
evitar que ejerzamos nuestra Libertad de extendiendo nuestra
mano al hermano necesitado, al mismo tiempo que derrocamos al
mal gobierno y que revolucionamos el sistema de relaciones de
poder. Hay mucha gente que tiene miedo y se pregunta ante si la
descomposición social, podremos enfrentar las diferentes tareas
y a veces, calamidades que nos esperan. Yo tengo la certeza de
que pronto volverá a ondear libre, firme y alegre, la bandera de
la Patria que une a los mexicanos en la dicha. Por ahora hay que
luchar. Vida, Libertad y Búsqueda de la Felicidad.
*Consejero y Alumno de la
Escuela Superior de Economía, IPN y estudiante de la Facultad de
Derecho de la UNAM. Analista independiente.
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